Nuestras relaciones más significativas, por más estrechas que sean, necesitan – y merecen – una ayuda para consolidarse o mantenerse. Uno los vínculos más fuertes e importantes que tenemos es, justamente, la confianza. Existen pocas dimensiones psicológicas tan vitales, nutritivas y, al mismo tiempo, tan complejas como ella.
La autoconfianza, uno de sus niveles, refleja la percepción de nuestra capacidad de actuar, tener éxito en algo o tomar decisiones correctas.
La confianza interpersonal debe entenderse como una competencia conductual que nos permite aceptar o no ser vulnerables al depender en las acciones de otras personas.
Imagínate si necesitara ir a la cocina antes de sentarse a comer en cualquier restaurante al que vaya. O si tuviera que ver todos los diplomas de los médicos que lo tratan.
La confianza, entonces, habita de forma implícita en toda la actividad que realicemos en nuestra vida diaria.
Subirse a un taxi significa confiar en el conductor. Votar en algún candidato implica creer que el objetivo de su voto es capaz representar sus ideales. Delegar su determinación significa manejar la confianza.
De esta forma, se puede entender cómo afecta la confianza y cómo se ve afectada de algún en todos los ámbitos de nuestras vidas.
Por ejemplo: es muy difícil tener confianza en el trabajo cuando pasamos por un momento complicado en nuestra vida personal, como un divorcio o pérdida familiar; también es difícil confiar en lo personal cuando pasamos por una situación delicada en el trabajo, como un despido inminente como consecuencia de resultados insuficiente.
Las dimensiones de la confianza se dividen en nueve niveles y sus dicotomías se separan en dos categorías: las que promueven la confianza y las que generan desconfianza, respectivamente. De este modo:
La escala de confianza define cómo cada persona puede relacionarse con su autoconfianza, pudiendo ser utilizada de manera positiva o negativa en sus relaciones sociales. Se presenta entre cinco grados separados por porcentajes de confianza, que son:
Los ambientes son los lugares en donde los niveles confiables (altos o bajos) tienen más energía del impacto, siendo divididos en tres alcances principales y sus derivaciones: